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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 128
  20 Y además, ¿qué oímos? ¡Alegres nuevas de aCumorah! bMoroni, un ángel de los cielos, declarando el cumplimiento de los profetas: el clibro que había de ser revelado. ¡Una voz del Señor en el yermo de dFayette, Condado de Séneca, dando a conocer a los tres testigos que edarían testimonio del libro! ¡La voz de fMiguel, en las riberas del Susquehanna, discerniendo al diablo cuando se apareció como ángel de gluz! ¡La voz de hPedro, Santiago y Juan en el yermo despoblado entre Harmony, Condado de Susquehanna, y Colesville, Condado de Broome, en las márgenes del Susquehanna, declarando que poseían las illaves del reino y de la dispensación del cumplimiento de los tiempos!

Notas al pie de página
20a
JS—H 1:51–52.
  51 Cerca de la aldea de Manchester, Condado de Ontario, Estado de Nueva York, se levanta una acolina de tamaño regular, y la más elevada de todas las de la comarca. Por el costado occidental del cerro, no lejos de la cima, debajo de una piedra de buen tamaño, yacían las planchas, depositadas en una caja de piedra. En el centro, y por la parte superior, esta piedra era gruesa y redonda, pero más delgada hacia los extremos; de manera que se podía ver la parte céntrica sobre la superficie del suelo, mientras que alrededor de la orilla estaba cubierta de tierra.
b
c
Isa. 29:4, 11–14.
  4 Entonces serás humillada; hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del apolvo; y será tu voz desde la tierra como la de uno que evoca a los espíritus, y tu habla susurrará desde el polvo.
2 Ne. 27:6–29.
  6 Y acontecerá que el Señor Dios os amanifestará las palabras de un blibro; y serán las palabras de los que han dormido.
d
e
DyC 17:1–3.
  1 He aquí, os digo que tenéis que confiar en mi palabra, y si lo hacéis con íntegro propósito de corazón, averéis las bplanchas, y también el pectoral, la cespada de Labán, el dUrim y Tumim que le fue dado al ehermano de Jared en el monte, cuando habló fcara a cara con el Señor, así como los gdirectores milagrosos que recibió Lehi mientras se hallaba en el desierto, en las inmediaciones del hMar Rojo.
f
DyC 27:11.
  11 y también con Miguel, o sea, aAdán, el padre de todos, el príncipe de todos, el anciano de días;
g
2 Cor. 11:14.
  14 Y no es de extrañar, porque el mismo aSatanás se hace pasar por bángel de luz.
h
DyC 27:12.
  12 y también con Pedro, Santiago y Juan, a quienes os he enviado a vosotros, por medio de los cuales os he aordenado y confirmado para ser bapóstoles y ctestigos especiales de mi nombre, y para poseer las llaves de vuestro ministerio y de las mismas cosas que les revelé a ellos;
i