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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 128
  18 Pude haber dado una atraducción más clara de esto, pero para mi objeto tiene suficiente claridad tal como está. Basta saber, en este caso, que la tierra será herida con una maldición, a menos que entre los padres y los hijos exista un beslabón conexivo de alguna clase, tocante a algún asunto u otro; y he aquí, ¿cuál es ese asunto? Es el cbautismo por los muertos. Pues sin ellos nosotros no podemos perfeccionarnos, ni ellos pueden perfeccionarse sin nosotros. Ni tampoco podemos nosotros ni ellos perfeccionarnos sin los que han fallecido en el evangelio; porque al iniciarse la ddispensación del cumplimiento de los tiempos, dispensación que ya está comenzando, es menester que una unión entera, completa y perfecta, así como un encadenamiento de dispensaciones, llaves, poderes y glorias se realicen y sean revelados desde los días de Adán hasta el tiempo presente. Y no sólo esto, sino que las cosas que jamás se han revelado desde la efundación del mundo, antes fueron escondidas de los sabios y entendidos, serán reveladas a los fniños pequeños y a los de pecho en ésta, la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

Notas al pie de página
18a
JS—H 1:36–39.
  36 Después de decirme estas cosas, empezó a citar las profecías del aAntiguo Testamento. Primero citó parte del tercer capítulo de bMalaquías, y también el cuarto y último capítulo de la misma profecía, aunque variando un poco de la forma en que se halla en nuestra Biblia. En lugar de citar el primer versículo cual se halla en nuestros libros, lo hizo de esta manera:
b
c
DyC 124:28–30.
  28 Porque no existe lugar sobre la tierra a donde él pueda venir a arestaurar otra vez lo que estaba perdido para vosotros, o lo que él ha quitado, a saber, la plenitud del sacerdocio.
DyC 127:6–7.
  6 De cierto, así os dice el Señor concerniente a vuestros muertos: Al abautizarse alguno de vosotros por sus muertos, esté presente un bregistrador para que sea testigo ocular de vuestros bautismos; oiga él con sus oídos, para que testifique de una verdad, dice el Señor;
d
e
DyC 35:18.
  18 y le he dado las allaves del misterio de aquellas cosas que han sido bselladas, sí, cosas que han existido desde la cfundación del mundo, y las que vendrán desde ahora hasta el tiempo de mi venida, si persevera en mí; y si no, yo pondré a otro en su lugar.
f
Mateo 11:25.
  25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has aescondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las has brevelado a los cniños.
Lucas 10:21.
  21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el espíritu y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas ade los sabios y bentendidos, y las has revelado a los cpequeños. Sí, Padre, porque así te agradó.
Alma 32:23.
  23 Y ahora bien, él comunica su palabra a los hombres por medio de ángeles; sí, ano sólo a los hombres, sino a las mujeres también. Y esto no es todo; muchas veces les son dadas a los bniños palabras que confunden al sabio y al erudito.