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DANIEL
CAPÍTULO 4
  35 Y todos los moradores de la tierra son considerados como anada; y con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra hace según su voluntad; y no hay quien bdetenga su mano y le diga: ¿Qué haces?

Notas al pie de página
35a
Hel. 12:7.
  7 ¡Oh cuán grande es la ainsignificancia de los hijos de los hombres; sí, son menos aún que el polvo de la tierra!
Moisés 1:10.
  10 Y sucedió que por el espacio de muchas horas Moisés no pudo recobrar su afuerza natural según el hombre, y se dijo a sí mismo: Por esta causa, ahora sé que el hombre no es bnada, cosa que yo nunca me había imaginado.
b
DyC 38:33.
  33 y desde allí irán a atodas las naciones los que yo quisiere, y les será dicho lo que han de hacer; porque tengo reservada una gran obra, pues Israel será bsalvo y lo guiaré por donde yo quiera, y ningún poder cdetendrá mi mano.
DyC 121:33.
  33 ¿Hasta cuándo pueden permanecer impuras las aguas que corren? ¿Qué poder hay que detenga los cielos? Tan inútil le sería al hombre extender su débil brazo para contener el río Misuri en su curso decretado, o volverlo hacia atrás, como evitar que el Todopoderoso derrame aconocimiento desde el cielo sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días.