EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS Colosenses
CAPÍTULO 3
La vida de algunos está escondida con Cristo en Dios — Se exhorta a los miembros de la Iglesia a ser santos y a servir al Señor Jesucristo.
1
Si habéis, pues, aresucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2
Poned la amira en blas cosas de arriba, no en las de la tierra.
3
Porque ahabéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4
Cuando Cristo, nuestra avida, bse manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en cgloria.
7
En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
9
No amintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del bviejo hombre con sus hechos,
10
y habiéndoos revestido adel nuevo hombre, que es renovado hasta el conocimiento pleno, conforme a la imagen del que lo creó;
11
donde no hay agriego ni judío, bcircuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, esclavo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.
13
asoportándoos los unos a los otros, y bperdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro; de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14
Y sobre todas estas cosas vestíos de acaridad, que es el vínculo de la perfección.
15
Y la apaz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed bagradecidos.
16
La apalabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros en toda sabiduría con salmos e bhimnos y cánticos espirituales, cantando con gratitud en vuestros corazones al Señor.
17
Y todo lo que hacéis, sea de palabra, o de hecho, ahacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.
18
aCasadas, bestad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19
Maridos, aamad a vuestras esposas, y no seáis ásperos con ellas.
20
aHijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.
22
aEsclavos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, btemiendo a Dios.
23
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres,
24
sabiendo que del Señor recibiréis la arecompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor bservís.
25
Pero el que hace injusticia, apagará por la injusticia que haya cometido, porque bno hay acepción de personas.
|