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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
Comprende el capítulo 7.
CAPÍTULO 7
  10 Y he aquí, anacerá de bMaría, en Jerusalén, que es la ctierra de nuestros antepasados, y siendo ella dvirgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y econcebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios.

Notas al pie de página
10a
Isa. 7:14.
  14 Por tanto, el Señor mismo os dará aseñal: He aquí que una bvirgen concebirá, y dará a luz un chijo y llamará su nombre dEmanuel.
Lucas 1:27.
  27 a una avirgen desposada con un varón que se llamaba bJosé, de la casa de David; y el nombre de la virgen era cMaría.
b
Mos. 3:8.
  8 Y se llamará aJesucristo, el bHijo de Dios, el cPadre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su dmadre se llamará eMaría.
c
1 Cró. 9:3.
  3 Y habitaron en Jerusalén, de los hijos de Judá, y de los hijos de Benjamín, y de los hijos de Efraín y de aManasés:
2 Cró. 15:9.
  9 Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos a los aforasteros de Efraín, y de Manasés y de Simeón, porque muchos de Israel se habían pasado a él al ver que Jehová su Dios estaba con él.
1 Ne. 1:4.
  4 Pues sucedió que al comenzar el aprimer año del reinado de bSedequías, rey de Judá (mi padre Lehi había morado en cJerusalén toda su vida), llegaron muchos dprofetas ese mismo año profetizando al pueblo que se arrepintiera, o la gran ciudad de eJerusalén sería destruida.
3 Ne. 20:29.
  29 Y me aacordaré del convenio que he hecho con mi pueblo; y he hecho convenio con ellos de que los brecogería en mi propio y debido tiempo, y que otra vez les daría por herencia la ctierra de sus padres, que es la tierra de dJerusalén, que para ellos es la tierra prometida para siempre, dice el Padre.
d
1 Ne. 11:13–21.
  13 Y sucedió que miré, y vi la gran ciudad de Jerusalén, y también otras ciudades. Y vi la ciudad de Nazaret, y en aella vi a una bvirgen, y era sumamente hermosa y blanca.
e
Mateo 1:20.
  20 Y pensando él en esto, he aquí un aángel del Señor se le apareció en bsueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu desposada, porque lo que en ella es engendrado, del cEspíritu Santo es.
Mos. 15:3.
  3 el Padre aporque fue bconcebido por el poder de Dios; y el Hijo, por causa de la carne; por lo que llega a ser el Padre e Hijo;