EL LIBRO DE ALMA HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 57
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Y acaeció que cuando yo, Helamán, hube oído estas palabras de Gid, me llené de un gozo muy grande a causa de la bondad de Dios en protegernos para que no pereciéramos todos; sí, y confío en que las almas de los que han muerto hayan en el reposo de su Dios.
Notas al pie de página
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