EL LIBRO DE ALMA HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 56
56
Pero he aquí, para mi mayor alegría hallé que una sola alma había caído a tierra; sí, y habían combatido como con la fuerza de Dios; sí, nunca se había sabido que hombres combatieran con tan milagrosa fuerza; y con tanto ímpetu cayeron sobre los lamanitas, que los llenaron de espanto; y por esta razón los lamanitas se rindieron como prisioneros de guerra.
Notas al pie de página
|