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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 46
  24 Sí, preservemos nuestra libertad como un aresto de José. Sí, recordemos las palabras de Jacob, antes de su muerte, pues he aquí, vio que parte del resto de la túnica de José se había conservado y no se había deteriorado. Y dijo: Así como este resto de la ropa de mi hijo se ha conservado, así preservará Dios un bresto de la posteridad de mi hijo, y la tomará para sí, mientras que el resto de la posteridad de José perecerá, así como el resto de su túnica.

Notas al pie de página
24a
Amós 5:15.
  15 Aborreced el mal, y aamad el bien y poned juicio en la puerta; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de bJosé.
3 Ne. 5:21–24.
  21 Ciertamente él ha bendecido a la acasa de bJacob, y ha sido cmisericordioso para con los descendientes de José.
3 Ne. 10:17.
  17 He aquí, nuestro padre Jacob también testificó concerniente a un aresto de la posteridad de José. Y he aquí, ¿no somos un resto de la posteridad de José? Y estas cosas que testifican de nosotros, ¿no están escritas en las planchas de bronce que nuestro padre Lehi trajo de Jerusalén?
b
2 Ne. 3:5–24.
  5 Por lo tanto, José realmente avio nuestro día. Y recibió del Señor la promesa de que del fruto de sus lomos el Señor Dios levantaría una brama cjusta a la casa de Israel; no el Mesías, sino una rama que iba a ser desgajada, mas no obstante, sería recordada en los convenios del Señor de que el dMesías sería manifestado a ellos en los últimos días, con el espíritu de poder, para sacarlos de las etinieblas a la luz; sí, de la obscuridad oculta y del cautiverio a la libertad.
Éter 13:6–7.
  6 y que sobre esta tierra se edificaría una aNueva Jerusalén para el resto de la posteridad de bJosé, para lo cual ha habido un csímbolo.