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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 43
  38 Mientras que de la otra parte, de cuando en cuando caía un hombre entre los nefitas por la espada y la pérdida de sangre, ya que tenían protegidas las partes más vitales del cuerpo, o sea, que las partes más vitales del cuerpo estaban protegidas de los golpes de los lamanitas por sus apetos, sus escudos y sus cascos; y así los nefitas sembraron la muerte entre los lamanitas.

Notas al pie de página
38a
Alma 44:8–9.
  8 Y acaeció que cuando Zerahemna hubo oído estas palabras, se adelantó y entregó su espada y su cimitarra y su arco en manos de Moroni, y le dijo: He aquí nuestras armas de guerra; te las entregaremos, mas no nos permitiremos haceros un ajuramento que sabemos que quebrantaremos, y también nuestros hijos; mas toma nuestras armas de guerra, y déjanos salir para el desierto; de otro modo, retendremos nuestras espadas, y venceremos o moriremos.