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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 42
  23 Mas Dios no cesa de ser Dios, y la amisericordia reclama al que se arrepiente; y la misericordia viene a causa de la bexpiación; y la expiación lleva a efecto la cresurrección de los muertos; y la resurrección de los muertos lleva a los hombres de dregreso a la presencia de Dios; y así son restaurados a su presencia, para ser ejuzgados según sus obras, de acuerdo con la ley y la justicia.

Notas al pie de página
23a
b
c
2 Ne. 2:8.
  8 Por lo tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer estas cosas a los habitantes de la tierra, para que sepan que ninguna carne puede morar en la presencia de Dios, asino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías, quien da su vida, según la carne, y la vuelve a tomar por el poder del Espíritu, para efectuar la bresurrección de los muertos, siendo el primero que ha de resucitar.
2 Ne. 9:4.
  4 Porque sé que habéis escudriñado mucho, un gran número de vosotros, para saber acerca de cosas futuras; por tanto, yo sé que vosotros sabéis que nuestra carne tiene que perecer y morir; no obstante, en nuestro acuerpo veremos a Dios.
Alma 7:12.
  12 Y tomará sobre sí la amuerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo bsocorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos.
Alma 11:41–45.
  41 Por tanto, los malvados permanecen como si no se hubiese hecho aninguna redención, a menos que sea el rompimiento de las ligaduras de la muerte; pues he aquí, viene el día en que btodos se levantarán de los muertos y comparecerán delante de Dios, y serán cjuzgados según sus obras.
Alma 12:24–25.
  24 Y vemos que la amuerte viene sobre el género humano; sí, la muerte de que ha hablado Amulek, que es la muerte temporal; no obstante, se le concedió un tiempo al bhombre en el cual pudiera arrepentirse; así que esta vida llegó a ser un estado de probación; un tiempo de cpreparación para presentarse ante Dios; un tiempo de prepararse para ese estado sin fin del cual hemos hablado, que viene después de la resurrección de los muertos.
Hel. 14:15–18.
  15 Pues he aquí, de cierto tiene que morir para que venga la asalvación; sí, a él le corresponde y se hace necesario que muera para efectuar la bresurrección de los muertos, a fin de que por este medio los hombres sean llevados a la presencia del Señor.
Morm. 9:13.
  13 Y a causa de la redención del hombre, que vino por Jesucristo, son llevados de vuelta a la presencia del Señor; sí, en esto son redimidos todos los hombres, porque la muerte de Cristo hace efectiva la aresurrección, la cual lleva a cabo una redención de un bsueño eterno, del cual todos los hombres despertarán, por el poder de Dios cuando suene la trompeta; y saldrán, pequeños así como grandes, y todos comparecerán ante su tribunal, redimidos y libres de esta cligadura eterna de la muerte, la cual es una muerte temporal.
d
Alma 40:21–24.
  21 Mas si esto sucederá al tiempo de la resurrección de él o después, no lo digo; pero esto sí digo, que hay un aintervalo entre la muerte y la resurrección del cuerpo, y un estado del alma en bfelicidad o en cmiseria, hasta el tiempo que Dios ha señalado para que se levanten los muertos, y sean reunidos el alma y el cuerpo, y dllevados a comparecer ante Dios, y ser juzgados según sus obras.
e