Las Escrituras      Ayudas para el estudio  | Buscar  | Opciones  | Marcado  | Ayuda  | Español 
Imprimir   < Anterior  Siguiente >
EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 42
  15 Ahora bien, no se podría realizar el plan de la misericordia salvo que se efectuase una expiación; por tanto, Dios mismo aexpía los pecados del mundo, para realizar el plan de la bmisericordia, para apaciguar las demandas de la cjusticia, para que Dios sea un Dios dperfecto, justo y misericordioso también.

Notas al pie de página
15a
2 Ne. 9:7–10.
  7 Por tanto, es preciso que sea una aexpiación binfinita, pues a menos que fuera una expiación infinita, esta corrupción no podría revestirse de incorrupción. De modo que el cprimer juicio que vino sobre el hombre habría tenido que dpermanecer infinitamente. Y siendo así, esta carne tendría que descender para pudrirse y desmenuzarse en su madre tierra, para no levantarse jamás.
Mos. 16:7–8.
  7 Y si Cristo no hubiese resucitado de los muertos, o si no hubiese roto las ligaduras de la muerte, para que el sepulcro no tuviera victoria, ni la muerte aaguijón, no habría habido resurrección.
b
c
d
3 Ne. 12:48.
  48 Por tanto, quisiera que fueseis aperfectos así como yo, o como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.