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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 37
  27 Y ahora bien, hijo mío, te mando que retengas todos sus juramentos, y sus pactos, y sus acuerdos en sus abominaciones secretas; y todas sus aseñales y sus prodigios retendrás para que este pueblo no los conozca, no sea que por ventura también caigan en las tinieblas y sean destruidos.

Notas al pie de página
27a
Hel. 6:22.
  22 Y acaeció que tenían sus aseñas, sí, sus señas y sus palabras secretas; y esto a fin de reconocer al hermano que hubiese concertado el convenio, para que, cualquiera que fuese la iniquidad que su hermano cometiera, no lo perjudicara su hermano, ni tampoco aquellos que pertenecieran a la banda y hubieran hecho este convenio.