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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 33
  23 Y ahora bien, hermanos míos, quisiera que aplantaseis esta palabra en vuestros corazones, y al empezar a hincharse, nutridla con vuestra fe. Y he aquí, llegará a ser un árbol que bcrecerá en vosotros para vida eterna. Y entonces Dios os conceda que sean ligeras vuestras ccargas mediante el gozo de su Hijo. Y todo esto lo podéis hacer si queréis. Amén.

Notas al pie de página
23a
Alma 33:1.
  1 Y después que Alma hubo hablado estas palabras, le mandaron preguntar si habían de creer en aun Dios para obtener este fruto del cual había hablado, o cómo debían sembrar la bsemilla, o sea, la palabra a que se había referido, la cual él dijo que debía sembrarse en sus corazones, o de qué manera debían empezar a ejercitar su fe.
Alma 34:4.
  4 sí, a que tengáis la fe suficiente para aplantar la palabra en vuestros corazones, para que probéis el experimento de su bondad.
b
Alma 32:41.
  41 Pero si cultiváis la palabra, sí, y nutrís el árbol mientras empiece a crecer, mediante vuestra fe, con gran diligencia y con apaciencia, mirando hacia adelante a su fruto, echará raíz; y he aquí, será un árbol que bbrotará para vida eterna.
DyC 63:23.
  23 Mas a quien guarde mis mandamientos concederé los amisterios de mi reino, y serán en él un manantial de baguas vivas que cbrota para vida eterna.
c
Alma 31:38.
  38 Y el Señor les proveyó a fin de que no padeciesen hambre, ni tuviesen sed; sí, y también les dio fuerza para que no padeciesen ningún género de aaflicciones que no fuesen consumidas en el gozo de Cristo. Y esto aconteció según la oración de Alma; y esto porque oró con bfe.