EL LIBRO DE ALMA HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 32
3
Por tanto, no les era permitido entrar en sus sinagogas para adorar a Dios porque eran considerados como la hez; por tanto, eran pobres; sí, sus hermanos los consideraban como la escoria; de modo que eran en cuanto a las cosas del mundo, y también eran pobres de corazón.
Notas al pie de página
|