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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 32
  28 Compararemos, pues, la palabra a una asemilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una bsemilla en vuestro ccorazón, he aquí, si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra dincredulidad, resistiendo al Espíritu del Señor, he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que ésta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sí, empieza a iluminar mi eentendimiento; sí, empieza a ser deliciosa para mí.

Notas al pie de página
28a
Alma 33:1.
  1 Y después que Alma hubo hablado estas palabras, le mandaron preguntar si habían de creer en aun Dios para obtener este fruto del cual había hablado, o cómo debían sembrar la bsemilla, o sea, la palabra a que se había referido, la cual él dijo que debía sembrarse en sus corazones, o de qué manera debían empezar a ejercitar su fe.
b
Lucas 8:11.
  11 Ésta es, pues, la parábola: La asemilla es la palabra de Dios.
c
d
Mateo 17:20.
  20 Y Jesús les dijo: Por vuestra aincredulidad; porque de cierto os digo que si tuviereis bfe como un grano de mostaza, diréis a este cmonte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
e