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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 31
  5 Y como la apredicación de la bpalabra tenía gran propensión a cimpulsar a la gente a hacer lo que era justo —sí, había surtido un efecto más potente en la mente del pueblo que la espada o cualquier otra cosa que les había acontecido— por tanto, Alma consideró prudente que pusieran a prueba la virtud de la palabra de Dios.

Notas al pie de página
5a
Enós 1:23.
  23 Y no había nada, salvo un extremado arigor, bpredicación y profecías de guerras y contiendas y destrucciones, y crecordándoles continuamente la muerte, y la duración de la eternidad, y los juicios y poder de Dios, y todas estas cosas, agitándolos dconstantemente para mantenerlos en el temor del Señor. Y digo que nada, salvo estas cosas y mucha claridad en el habla, podría evitar que se precipitaran rápidamente a la destrucción. Y de esta manera es como escribo acerca de ellos.
Alma 4:19.
  19 E hizo esto para poder salir él amismo entre los de su pueblo, o sea, entre el pueblo de Nefi, a fin de predicarles la bpalabra de Dios para cdespertar en ellos el drecuerdo de sus deberes, y para abatir, por medio de la palabra de Dios, todo el orgullo y las artimañas, y todas las contenciones que había entre su pueblo, porque no vio otra manera de rescatarlos sino con la fuerza de un etestimonio puro en contra de ellos.
b
Heb. 4:12.
  12 Porque la apalabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir bel alma y el espíritu, y las coyunturas y los tuétanos, y discierne los cpensamientos y las intenciones del corazón.
Jacob 2:8.
  8 y supongo que han subido hasta aquí para oír la agradable apalabra de Dios; sí, la palabra que sana el alma herida.
Alma 36:26.
  26 porque a causa de la apalabra que él me ha comunicado, he aquí, muchos han nacido de Dios, y han probado como yo he probado, y han visto ojo a ojo, como yo he visto; por tanto, ellos saben acerca de estas cosas de que he hablado, como yo sé; y el conocimiento que tengo viene de Dios.
c
Jarom 1:11–12.
  11 Por tanto, los profetas y los sacerdotes y los maestros trabajaron diligentemente, exhortando con toda longanimidad al pueblo a la diligencia, enseñando la aley de Moisés y el objeto para el cual fue dada, persuadiéndolos a bmirar adelante hacia el Mesías y a creer en su venida ccomo si ya se hubiese verificado. Y fue de esta manera como les enseñaron.
DyC 11:2.
  2 He aquí, yo soy Dios; aescucha mi bpalabra que es viva y cpoderosa, más dcortante que una espada de dos filos, que penetra hasta partir las coyunturas y los tuétanos; por consiguiente, presta atención a mi palabra.