EL LIBRO DE ALMA HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 31
28
He ahí, ¡oh Dios mío!, sus suntuosos vestidos, y sus anillos, sus , sus ornamentos de oro y todos sus objetos preciosos con que se adornan; y he aquí, sus corazones están puestos en estas cosas, y aún así te invocan, diciendo: Gracias te damos, ¡oh Dios!, porque te somos un pueblo escogido, mientras que los otros perecerán.
Notas al pie de página
|