EL LIBRO DE ALMA HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 31
27
He aquí, ¡oh Dios!, te ; y sin embargo, sus corazones son consumidos en su orgullo. He aquí, ¡oh Dios!, te llaman con su boca a la vez que se han engreído, hasta binflarse grandemente, con las vanidades del mundo.
Notas al pie de página
|