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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 26
  6 Sí, las tormentas no las abatirán en el postrer día; sí, ni serán perturbadas por los torbellinos; mas cuando venga la atempestad, serán reunidas en su lugar para que la tempestad no penetre hasta donde estén; sí, ni serán impelidas por los fuertes vientos a donde el enemigo quiera llevarlas.

Notas al pie de página
6a
Hel. 5:12.
  12 Y ahora bien, recordad, hijos míos, recordad que es sobre la aroca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro bfundamento, para que cuando el diablo lance sus impetuosos vientos, sí, sus dardos en el torbellino, sí, cuando todo su granizo y furiosa ctormenta os azoten, esto no tenga poder para arrastraros al abismo de miseria y angustia sin fin, a causa de la roca sobre la cual estáis edificados, que es un fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán.
3 Ne. 14:24–27.
  24 Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías, y las hace, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre una aroca;