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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 26
  5 He aquí, el acampo estaba maduro, y benditos sois vosotros, porque metisteis la bhoz y segasteis con vuestra fuerza; sí, trabajasteis todo el día; ¡y he aquí el número de vuestras cgavillas! Y serán recogidas en los graneros para que no se desperdicien.

Notas al pie de página
5a
Juan 4:35–37.
  35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los acampos, porque ya están blancos para la bsiega.
DyC 4:4.
  4 pues he aquí, el acampo blanco está ya para la bsiega; y he aquí, quien mete su hoz con su fuerza catesora para sí, de modo que no perece, sino que trae salvación a su alma;
b
Joel 3:13.
  13 Echad la ahoz, porque la mies está ya madura. Venid, pisad, porque el blagar está lleno; rebosan las cubas, porque mucha es la maldad de ellos.
c
DyC 33:7–11.
  7 Sí, de cierto, de cierto os digo, que el campo blanco está ya para la siega; por tanto, meted vuestras hoces, y cosechad con toda vuestra alma, mente y fuerza.
DyC 75:2, 5.
  2 Escuchad, oh vosotros que habéis presentado vuestros nombres para salir a proclamar mi evangelio y apodar mi bviña.