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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 26
  36 Ahora bien, si esto es jactancia, así me jactaré; porque esto es mi vida y mi luz, mi gozo y mi salvación, y mi redención de la angustia eterna. Sí, bendito sea el nombre de mi Dios que ha tenido presente a este pueblo, el cual es una arama del árbol de Israel, y se ha perdido de su tronco en una tierra extraña; sí, digo yo, bendito sea el nombre de mi Dios que ha velado por nosotros, bperegrinos en una tierra extraña.

Notas al pie de página
36a
Gén. 49:22–26.
  22 aRama fructífera es bJosé,
rama fructífera junto a una fuente,
cuyos cvástagos dse extienden sobre el muro.
Jacob 2:25.
  25 Por tanto, el Señor dice así: He sacado a este pueblo de la tierra de Jerusalén por el poder de mi brazo, a fin de levantar para mí una rama ajusta del fruto de los lomos de José.
Jacob 5:25.
  25 Y dijo al siervo: Mira hacia acá y ve la última. He aquí, ésta la he plantado en terreno abueno, y la he nutrido todo este tiempo; y sólo parte del árbol ha dado fruto cultivado, y la botra parte del árbol ha producido fruto silvestre; he aquí, he nutrido este árbol igual que los otros.
b
Jacob 7:26.
  26 Y aconteció que yo, Jacob, empecé a envejecer; y como la historia de este pueblo se lleva en las aotras planchas de Nefi, concluyo, por tanto, esta relación, declarando que la he escrito según mi mejor conocimiento, diciendo que el tiempo se nos ha pasado, y nuestras bvidas también han pasado como si fuera un sueño, pues somos un pueblo solitario y solemne, errantes, desterrados de Jerusalén, nacidos en la tribulación, en un desierto, y aborrecidos por nuestros hermanos, cosa que ha provocado guerras y contenciones; de manera que nos hemos lamentado en el curso de nuestras vidas.