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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 26
  20 ¡Oh, casi se me va el alma, por así decirlo, cuando pienso en ello! He aquí, él no ejerció su justicia sobre nosotros, sino que en su gran misericordia nos ha hecho salvar ese sempiterno aabismo de muerte y de miseria, para la salvación de nuestras almas.

Notas al pie de página
20a
2 Ne. 1:13.
  13 ¡Oh que despertaseis; que despertaseis de ese profundo sueño, sí, del sueño del ainfierno, y os sacudieseis de las espantosas bcadenas que os tienen atados, cadenas que sujetan a los hijos de los hombres a tal grado que son llevados cautivos al eterno cabismo de miseria y angustia!
Hel. 3:29–30.
  29 Sí, vemos que todo aquel que quiera, puede asirse a la apalabra de Dios, que es bviva y poderosa, que partirá por medio toda la astucia, los lazos y las artimañas del diablo, y guiará al hombre de Cristo por un camino estrecho y cangosto, a través de ese eterno dabismo de miseria que se ha dispuesto para hundir a los inicuos,