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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 26
  16 Por lo tanto, agloriémonos; sí, nos bgloriaremos en el Señor; sí, nos regocijaremos porque es completo nuestro gozo; sí, alabaremos a nuestro Dios para siempre. He aquí, ¿quién puede gloriarse demasiado en el Señor? Sí, ¿y quién podrá decir demasiado de su gran poder, y de su cmisericordia y de su longanimidad para con los hijos de los hombres? He aquí, os digo que no puedo expresar ni la más mínima parte de lo que siento.

Notas al pie de página
16a
Rom. 15:17.
  17 Tengo, pues, de qué agloriarme en Cristo Jesús en lo que se refiere a Dios.
1 Cor. 1:31.
  31 para que, como está escrito: El que se agloría, gloríese en el Señor.
b
2 Cor. 10:15–18.
  15 No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que tenemos esperanza de que a medida que crezca vuestra fe, seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra norma.
DyC 76:61.
  61 Por tanto, nadie se agloríe en el hombre, más bien bgloríese en Dios, el cual csubyugará a todo enemigo debajo de sus pies.
c
Sal. 36:5–6.
  5 Jehová, hasta los cielos llega tu amisericordia;
tu fidelidad alcanza hasta las nubes.