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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 22
  14 Y en vista de que el hombre había acaído, éste no podía bmerecer nada de sí mismo; mas los padecimientos y muerte de Cristo cexpían sus pecados mediante la fe y el arrepentimiento, etcétera; y que él quebranta las ligaduras de la muerte, para arrebatarle la victoria a la dtumba, y que el aguijón de la muerte sea consumido en la esperanza de gloria; y Aarón le explicó todas estas cosas al rey.

Notas al pie de página
14a
b
2 Ne. 25:23.
  23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de apersuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la bgracia por la que nos salvamos, después de chacer cuanto podamos;
Alma 42:10–25.
  10 Por tanto, ya que se habían vuelto acarnales, sensuales y diabólicos por bnaturaleza, este estado de cprobación llegó a ser para ellos un estado para prepararse; se tornó en un estado preparatorio.
c
Alma 34:8–16.
  8 Y he aquí, ahora yo os atestificaré de mí mismo que estas cosas son verdaderas. He aquí, os digo que yo sé que Cristo vendrá entre los hijos de los hombres para tomar sobre sí las transgresiones de su pueblo, y que bexpiará los pecados del mundo, porque el Señor Dios lo ha dicho.
d
Isa. 25:8.
  8 aDestruirá a la bmuerte para siempre, y enjugará Jehová el cSeñor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la dafrenta de su pueblo de toda la tierra, porque Jehová lo ha dicho.
1 Cor. 15:55.
  55 ¿Dónde está, oh amuerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh bsepulcro, tu victoria?