Las Escrituras      Ayudas para el estudio  | Buscar  | Opciones  | Marcado  | Ayuda  | Español 
Imprimir   < Anterior  Siguiente >
EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 12
  31 Por tanto, dio amandamientos a los hombres, habiendo éstos transgredido previamente los bprimeros mandamientos concernientes a las cosas que eran temporales, llegando a ser como dioses, cdiscerniendo el bien del mal, colocándose, o siendo colocados, en condiciones de dactuar según su voluntad y placer, ya para hacer el mal, ya para hacer el bien;

Notas al pie de página
31a
b
Gén. 2:16–17.
  16 Y amandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto bpodrás comer;
2 Ne. 2:18–19.
  18 Y porque había caído del cielo, y llegado a ser miserable para siempre, aprocuró igualmente la miseria de todo el género humano. Por tanto, dijo a bEva, sí, esa antigua serpiente, que es el diablo, el padre de todas las cmentiras, así le dijo: Come del fruto prohibido, y no morirás, sino que serás como Dios, dconociendo el bien y el mal.
c
Gén. 3:22–23.
  22 Y adijo Jehová Dios: He aquí el bhombre ha llegado a ser como uno de cnosotros, dconociendo el bien y el mal. Ahora, pues, no sea que alargue su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre,
Moisés 4:11.
  11 pues Dios sabe que el día en que de él comiereis se abrirán vuestros aojos, y seréis como bdioses, conociendo el bien y el mal.
d
2 Ne. 2:16.
  16 Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que aobrara por sí mismo. De modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo batrajera lo uno o lo otro.