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EL LIBRO DE ALMA
HIJO DE ALMA
CAPÍTULO 12
  26 Y he aquí, si nuestros primeros padres hubieran podido participar del aárbol de la vida, habrían sido miserables para siempre, no teniendo un estado preparatorio; y de este modo, el bplan de redención se habría frustrado, y la palabra de Dios hubiera quedado nula y sin efecto.

Notas al pie de página
26a
Gén. 2:9.
  9 Y Jehová Dios hizo de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer; también ael árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol de la bciencia del bien y del mal.
1 Ne. 15:36.
  36 Así que los malos son desechados de entre los justos, y también de aquel aárbol de la vida, cuyo fruto es el más precioso y el más bapetecible de todos los frutos; sí, y es el más cgrande de todos los ddones de Dios. Y así hablé a mis hermanos. Amén.
Alma 32:40.
  40 Y por lo mismo, si no cultiváis la palabra, mirando hacia adelante con el ojo de la fe a su fruto, nunca podréis recoger el fruto del aárbol de la vida.
b
Alma 34:8–16.
  8 Y he aquí, ahora yo os atestificaré de mí mismo que estas cosas son verdaderas. He aquí, os digo que yo sé que Cristo vendrá entre los hijos de los hombres para tomar sobre sí las transgresiones de su pueblo, y que bexpiará los pecados del mundo, porque el Señor Dios lo ha dicho.
Alma 42:6–28.
  6 Mas he aquí, le fue señalado al hombre que amuriera —por tanto, como fueron separados del árbol de la vida, así iban a ser separados de la faz de la tierra— y el hombre se vio perdido para siempre; sí, se tornó en bhombre caído.
Moisés 6:59–62.
  59 Que por causa de la transgresión viene la caída, la cual trae la muerte; y como habéis nacido en el mundo mediante el agua, y la sangre, y ael espíritu que yo he hecho, y así del bpolvo habéis llegado a ser alma viviente, así igualmente tendréis que cnacer otra vez en el reino de los cielos, del dagua y del Espíritu, y ser purificados por sangre, a saber, la sangre de mi Unigénito, para que seáis santificados de todo pecado y egocéis de las fpalabras de vida eterna en este mundo, y la vida eterna en el mundo venidero, sí, ggloria inmortal;