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EL LIBRO DE ABRAHAM
TRADUCIDO DEL PAPIRO POR JOSÉ SMITH
CAPÍTULO 3
  1 Y yo, Abraham, tenía el aUrim y Tumim, que el Señor mi Dios me había dado en Ur de los caldeos;

Notas al pie de página
1a
Éx. 28:30.
  30 Y pondrás en el pectoral del juicio el aUrim y el Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová; y Aarón llevará el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová de continuo.
Mos. 8:13.
  13 Luego Ammón le dijo: Puedo de seguro decirte, oh rey, de un hombre que puede atraducir los anales; pues él tiene algo con lo que puede mirar y traducir todos los anales que son de fecha antigua; y es un don de Dios. Y las cosas se llaman bintérpretes, y nadie puede mirar en ellos a menos que le sea mandado, no sea que busque lo que no debe, y así perezca. Y a quien se le manda mirar en ellos, a ése se le llama cvidente.
Mos. 28:13–16.
  13 Y las tradujo por medio de aquellas dos apiedras que estaban colocadas en los dos aros de un arco.
JS—H 1:35.
  35 Asimismo, que junto con las planchas estaban depositadas dos piedras, en aros de plata, las cuales, aseguradas a un apectoral, formaban lo que se llamaba el bUrim y Tumim; que la posesión y uso de estas piedras era lo que constituía a los c“videntes” en los días antiguos, o anteriores, y que Dios las había preparado para la traducción del libro.