EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 9
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¡Oh, la asabiduría de Dios, su bmisericordia y cgracia! Porque he aquí, si la dcarne no se levantara más, nuestros espíritus tendrían que estar sujetos a ese ángel que ecayó de la presencia del Dios Eterno, y se convirtió en el , para no levantarse más.
Notas al pie de página
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