EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 9
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¡Oh cuán grande es el aplan de nuestro Dios! Porque por otra parte, el bparaíso de Dios ha de entregar los espíritus de los justos, y la tumba los cuerpos de los justos; y el espíritu y el cuerpo son crestaurados de nuevo el uno al otro, y todos los hombres se tornan incorruptibles e ; y son almas vivientes, teniendo un econocimiento fperfecto semejante a nosotros en la carne, salvo que nuestro conocimiento será perfecto.
Notas al pie de página
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