EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 32
8
Y ahora bien, amados hermanos míos, percibo que aún estáis meditando en vuestros corazones; y me duele tener que hablaros concerniente a esto. Porque si escuchaseis al Espíritu que enseña al hombre a aorar, sabríais que os es menester orar; porque el espíritu no enseña al hombre a orar, sino le enseña que no debe orar.
Notas al pie de página
|