EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 31
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Ahora bien, si el Cordero de Dios, que es santo, tiene necesidad de ser en el agua para cumplir con toda justicia, ¡cuánto mayor es, entonces, la necesidad que tenemos nosotros, siendo pecadores, de ser bautizados, sí, en el agua!
Notas al pie de página
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