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EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 25
  8 Por tanto, son de avalor a los hijos de los hombres; y a los que suponen que no lo son, yo hablaré más particularmente, y limitaré mis palabras a mi bpropio pueblo; porque sé que serán de gran valor para ellos en los cpostreros días, porque entonces las entenderán; por consiguiente, es para su bien que las he escrito.

Notas al pie de página
8a
b
Enós 1:13–16.
  13 Y ahora bien, he aquí, éste era el deseo que anhelaba de él: Que si acaso mi pueblo, el pueblo nefita, cayera en transgresión, y fuera de algún modo adestruido, y los lamanitas no lo fueran, que el Señor Dios bpreservara una historia de mi pueblo, los nefitas, aun cuando fuera por el poder de su santo brazo, para que algún día futuro fuera cllevada a los lamanitas, para que tal vez fueran dconducidos a la salvación;
Morm. 5:12–15.
  12 Y se escriben aestas cosas para el bresto de la casa de Jacob; y se escriben de esta manera porque Dios sabe que la iniquidad no se las manifestará a ellos; y se cocultarán para los propósitos del Señor, a fin de que aparezcan en su debido tiempo.
DyC 3:16–20.
  16 Sin embargo, mi obra avanzará, pues por cuanto el conocimiento de un aSalvador ha venido al mundo, mediante el btestimonio de los judíos, así también llegará a mi pueblo el cconocimiento de un Salvador,
c