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EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 25
  4 Por tanto, escuchad, oh pueblo mío, que sois de la casa de Israel, y dad oídos a mis palabras; pues aunque las palabras de Isaías no os son claras a vosotros, sin embargo, son claras para todos aquellos que son llenos del aespíritu de bprofecía. Pero os declaro una profecía, de acuerdo con el espíritu que hay en mí; por tanto, profetizaré según la cclaridad que en mí ha habido desde la ocasión en que salí de Jerusalén con mi padre; porque, he aquí, mi alma se deleita en la claridad para con mi pueblo, a fin de que aprenda.

Notas al pie de página
4a
b
c
2 Ne. 31:3.
  3 Porque mi alma se deleita en la claridad; porque así es como el Señor Dios obra entre los hijos de los hombres. Porque el Señor Dios ailumina el entendimiento; pues él habla a los hombres de acuerdo con el bidioma de ellos, para que entiendan.
2 Ne. 33:5–6.
  5 Y hablan aásperamente contra el pecado, según la bclaridad de la verdad; por tanto, nadie se enojará con las palabras que he escrito, a menos que sea del espíritu del diablo.
Jacob 4:13.
  13 He aquí, mis hermanos, el que profetizare, profetice al entendimiento de los hombres; porque el aEspíritu habla la verdad, y no miente. Por tanto, habla de las cosas como realmente bson, y de las cosas como realmente serán; así que estas cosas nos son manifestadas cclaramente para la salvación de nuestras almas. Mas he aquí, nosotros no somos los únicos testigos de estas cosas; porque Dios las declaró también a los profetas de la antigüedad.