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EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 25
  26 Y ahablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, bprofetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que cnuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la dremisión de sus pecados.

Notas al pie de página
26a
Jacob 4:12.
  12 Y ahora bien, amados míos, no os maravilléis de que os diga estas cosas; pues ¿por qué no hablar de la aexpiación de Cristo, y lograr un perfecto conocimiento de él, así como el conocimiento de una resurrección y del mundo venidero?
Jarom 1:11.
  11 Por tanto, los profetas y los sacerdotes y los maestros trabajaron diligentemente, exhortando con toda longanimidad al pueblo a la diligencia, enseñando la aley de Moisés y el objeto para el cual fue dada, persuadiéndolos a bmirar adelante hacia el Mesías y a creer en su venida ccomo si ya se hubiese verificado. Y fue de esta manera como les enseñaron.
Mos. 3:13.
  13 Y el Señor Dios ha enviado a sus santos profetas entre todos los hijos de los hombres, para declarar estas cosas a toda familia, nación y lengua, para que así, quienes creyesen que Cristo habría de venir, esos mismos recibiesen la aremisión de sus pecados y se regocijasen con un gozo sumamente grande, baun como si él ya hubiese venido entre ellos.
b
Lucas 10:23–24.
  23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis,
c
d