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EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 2
  5 Y los hombres son suficientemente instruidos para adiscernir el bien del mal; y la ley es dada a los hombres. Y por la ley ninguna carne se bjustifica, o sea, por la ley los hombres son cdesarraigados. Sí, por la ley temporal fueron desterrados; y también por la ley espiritual perecen en cuanto a lo que es bueno, y llegan a ser desdichados para siempre.

Notas al pie de página
5a
Moro. 7:16.
  16 Pues he aquí, a todo hombre se da el aEspíritu de Cristo para que sepa bdiscernir el bien del mal; por tanto, os muestro la manera de juzgar; porque toda cosa que invita a hacer lo bueno, y persuade a creer en Cristo, es enviada por el poder y el don de Cristo, por lo que sabréis, con un conocimiento perfecto, que es de Dios.
b
Rom. 3:20.
  20 porque por las aobras de la bley ninguna carne se cjustificará delante de él, pues por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
2 Ne. 25:23.
  23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de apersuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la bgracia por la que nos salvamos, después de chacer cuanto podamos;
Alma 42:12–16.
  12 Y no habría medio de redimir al hombre de este estado caído, que él mismo se había ocasionado por motivo de su propia desobediencia;
c
1 Ne. 10:6.
  6 Por lo tanto, todo el género humano se hallaba en un estado perdido y acaído, y lo estaría para siempre, a menos que confiase en este Redentor.
2 Ne. 9:6–38.
  6 Porque así como la muerte ha pasado sobre todos los hombres, para cumplir el misericordioso adesignio del gran Creador, también es menester que haya un poder de bresurrección, y la resurrección debe venir al hombre por motivo de la ccaída; y la caída vino a causa de la transgresión; y por haber caído el hombre, fue ddesterrado de la presencia del Señor.
Alma 11:40–45.
  40 y vendrá al amundo para bredimir a su pueblo; y ctomará sobre sí las transgresiones de aquellos que crean en su nombre; y éstos son los que tendrán vida eterna, y a nadie más viene la salvación.
Alma 12:16, 24.
  16 Y ahora bien, he aquí, os digo que entonces viene una muerte, sí, una segunda amuerte, la cual es una muerte espiritual; entonces es cuando aquel que muera en sus pecados, en cuanto a la bmuerte temporal, cpadecerá también una muerte espiritual; sí, morirá en cuanto a las cosas que atañen a la rectitud.
Alma 42:6–11.
  6 Mas he aquí, le fue señalado al hombre que amuriera —por tanto, como fueron separados del árbol de la vida, así iban a ser separados de la faz de la tierra— y el hombre se vio perdido para siempre; sí, se tornó en bhombre caído.
Hel. 14:15–18.
  15 Pues he aquí, de cierto tiene que morir para que venga la asalvación; sí, a él le corresponde y se hace necesario que muera para efectuar la bresurrección de los muertos, a fin de que por este medio los hombres sean llevados a la presencia del Señor.