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EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 11
  4 He aquí, mi alma se deleita en acomprobar a mi pueblo la verdad de la bvenida de Cristo; porque con este fin se ha dado la cley de Moisés; y todas las cosas que han sido dadas por Dios al hombre, desde el principio del mundo, son símbolo de él.

Notas al pie de página
4a
2 Ne. 31:2.
  2 Por tanto, las cosas que he escrito me bastan, con excepción de unas pocas palabras que debo hablar acerca de la adoctrina de Cristo; por tanto, os hablaré claramente, según la claridad de mis profecías.
b
Jacob 4:5.
  5 He aquí, ellos creyeron en Cristo y aadoraron al Padre en su nombre; y también nosotros adoramos al Padre en su nombre. Y con este fin guardamos la bley de Moisés, dado que corienta nuestras almas hacia él; y por esta razón se nos santifica como obra justa, así como le fue contado a Abraham en el desierto el ser obediente a los mandamientos de Dios al ofrecer a su hijo Isaac, que es una semejanza de Dios y de su Hijo dUnigénito.
Jarom 1:11.
  11 Por tanto, los profetas y los sacerdotes y los maestros trabajaron diligentemente, exhortando con toda longanimidad al pueblo a la diligencia, enseñando la aley de Moisés y el objeto para el cual fue dada, persuadiéndolos a bmirar adelante hacia el Mesías y a creer en su venida ccomo si ya se hubiese verificado. Y fue de esta manera como les enseñaron.
Alma 25:15–16.
  15 Sí, y observaban la ley de Moisés; porque era necesario que la observaran todavía, pues no se había cumplido enteramente. Mas a pesar de la aley de Moisés, esperaban anhelosamente la venida de Cristo, considerando la ley mosaica como un bsímbolo de su venida y creyendo que debían guardar aquellas prácticas cexteriores hasta que él les fuese revelado.
Éter 12:19.
  19 Y hubo muchos cuya fe era tan sumamente fuerte, aun aantes de la venida de Cristo, que no se les pudo impedir penetrar el bvelo, sino que realmente vieron con sus propios ojos las cosas que habían visto con el ojo de la fe; y se regocijaron.
c
2 Ne 5:10.
  10 Y nos afanamos por cumplir con los juicios, y los estatutos y mandamientos del Señor en todas las cosas, según la aley de Moisés.