EL SEGUNDO LIBRO DE NEFI
CAPÍTULO 1
27
Y es menester que el apoder de Dios esté con él, aun hasta mandaros que obedezcáis. Mas he aquí, no fue él, sino el del Señor que en él estaba, el cual le cabrió la boca para que hablara, de modo que no la podía cerrar.
Notas al pie de página
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