SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS Corintios
CAPÍTULO 4
6
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la , es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del bconocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
Notas al pie de página
|