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EL PRIMER LIBRO DE NEFI
SU REINADO Y MINISTERIO
CAPÍTULO 4
  14 Y cuando yo, Nefi, hube oído estas palabras, me acordé de las que el Señor me había hablado en el desierto, diciendo: aEn tanto que tus descendientes guarden mis bmandamientos, cprosperarán en la dtierra de promisión.

Notas al pie de página
14a
Omni 1:6.
  6 Porque el Señor no quiso permitir, después que los hubo sacado de la tierra de Jerusalén, y guardado y protegido de caer en las manos de sus enemigos, sí, no quiso permitir que dejasen de verificarse las palabras que habló a nuestros padres, diciendo: Si no guardáis mis mandamientos, no prosperaréis en la tierra.
Mos. 2:22.
  22 Y he aquí, todo cuanto él os requiere es que guardéis sus mandamientos; y os ha prometido que si aguardáis sus bmandamientos, prosperaréis en la tierra; y él nunca cvaría de lo que ha dicho; por tanto, si dguardáis sus mandamientos, él os bendice y os hace prosperar.
Éter 2:7–12.
  7 Y no quiso el Señor permitir que se detuvieran del otro lado del mar, en el desierto, sino dispuso que avanzaran hasta llegar a la atierra de promisión, que era una tierra escogida sobre todas las demás, la cual el Señor Dios había preservado para un pueblo justo.
b
c
1 Ne. 2:20.
  20 Y según guardéis mis mandamientos, aprosperaréis y seréis conducidos a una btierra de promisión, sí, a una tierra que yo he preparado para vosotros, una tierra escogida sobre todas las demás.
d
1 Ne. 17:13–14.
  13 y también seré vuestra luz en el desierto; y aprepararé el camino delante de vosotros, si es que guardáis mis mandamientos. Por lo tanto, al grado que guardéis mis mandamientos, seréis conducidos hacia la tierra bprometida; y csabréis que yo soy el que os conduce.
Jacob 2:12.
  12 Y ahora bien, he aquí, hermanos míos, ésta es la palabra que os declaro, que muchos de vosotros habéis empezado a buscar oro, plata y toda clase de aminerales preciosos que tan copiosamente abundan en esta btierra, que para vosotros y vuestra posteridad es una tierra de promisión.