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EL PRIMER LIBRO DE NEFI
SU REINADO Y MINISTERIO
CAPÍTULO 17
  48 Y aconteció que cuando hube hablado estas palabras, se enojaron conmigo, y quisieron arrojarme al fondo del mar; y al acercarse para asirme, les hablé, diciendo: En el nombre del Dios Todopoderoso, os mando que no me atoquéis, porque estoy lleno del bpoder de Dios, aun hasta consumirme la carne; y cualquiera que ponga sus manos sobre mí se cmarchitará como una caña seca; y será como nada ante el poder de Dios, porque Dios lo herirá.

Notas al pie de página
48a
Mos. 13:3.
  3 No me toquéis, porque Dios os herirá si me echáis mano, porque no he comunicado el mensaje que el Señor me mandó que diera; ni tampoco os he dicho lo que apedisteis que dijera; por tanto, Dios no permitirá que yo sea destruido en este momento.
b
2 Ne. 1:26–27.
  26 Y habéis murmurado porque él ha sido claro con vosotros. Decís que ha recurrido a la aaspereza; decís que se ha enojado con vosotros; mas he aquí, que su severidad fue el rigor del poder de la palabra de Dios que estaba en él; y lo que vosotros llamáis ira fue la verdad, según la que se halla en Dios, la cual él no pudo reprimir, expresándose intrépidamente concerniente a vuestras iniquidades.
c
1 Rey. 13:4–7.
  4 Y aconteció que cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del hombre de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendió su mano desde el altar y dijo: ¡Prendedle! Pero la mano que había extendido contra él se le secó, y no la pudo contraer.