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EL PRIMER LIBRO DE NEFI
SU REINADO Y MINISTERIO
CAPÍTULO 17
  35 He aquí, el Señor estima a toda acarne igual; el que es bjusto es cfavorecido de Dios. Pero he aquí, los de este pueblo habían rechazado toda palabra de Dios, y habían llegado a la madurez de la iniquidad; y la plenitud de la ira de Dios estaba sobre ellos. Y el Señor maldijo la tierra contra ellos y la bendijo para nuestros padres; sí, la maldijo contra ellos para su destrucción, y la bendijo para nuestros padres al grado de que se enseñorearon de ella.

Notas al pie de página
35a
Hech. 10:15, 34.
  15 Y volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú común.
Rom. 2:11.
  11 Porque no hay aacepción de personas para con Dios.
2 Ne. 26:23–33.
  23 Porque he aquí, amados hermanos míos, os digo que el Señor Dios no obra en la obscuridad.
b
Sal. 55:22.
  22 aEcha sobre Jehová tu carga y él te sustentará;
no dejará para siempre caído al bjusto.
1 Ne. 22:17.
  17 Por lo tanto, aprotegerá a los bjustos por su poder, aun cuando tuviese que venir la plenitud de su ira, y serán preservados los justos aun hasta la destrucción de sus enemigos por fuego. Por tanto, los justos no tienen por qué temer; porque así dice el profeta: Se salvarán, aun como si fuese por fuego.
c
1 Sam. 2:30.
  30 Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y ala casa de tu padre bandarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca haga yo tal cosa, porque yo honraré a los que cme honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.
Sal. 97:10.
  10 Los que a Jehová amáis, aaborreced el mal.
Él bguarda las almas de sus santos;
los libra de manos de los malvados.
Sal. 145:20.
  20 Jehová aguarda a todos los que le aman,
mas destruirá a todos los malvados.
Alma 13:4.
  4 Y así, por motivo de su fe, han sido allamados a este santo llamamiento, mientras que otros rechazaban el Espíritu de Dios a causa de la dureza de sus corazones y la ceguedad de su mente, cuando de no haber sido por esto, hubieran podido tener tan grande bprivilegio como sus hermanos.
DyC 82:10.
  10 Yo, el Señor, estoy aobligado cuando hacéis lo que os digo; mas cuando no hacéis lo que os digo, ninguna promesa tenéis.