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EL PRIMER LIBRO DE NEFI
SU REINADO Y MINISTERIO
CAPÍTULO 16
  2 Y sucedió que les dije que yo sabía que había hablado palabras duras contra los inicuos, según la verdad; y a los ajustos he justificado, y testificado que ellos habrían de ser enaltecidos en el postrer día; por tanto, los bculpables hallan la cverdad dura, porque los dhiere hasta el centro.

Notas al pie de página
2a
En las Escrituras, el término justo connota dignidad, integridad y santidad.
b
Juan 3:20.
  20 Pues todo aquel que hace lo malo aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
2 Ne. 33:5.
  5 Y hablan aásperamente contra el pecado, según la bclaridad de la verdad; por tanto, nadie se enojará con las palabras que he escrito, a menos que sea del espíritu del diablo.
Enós 1:23.
  23 Y no había nada, salvo un extremado arigor, bpredicación y profecías de guerras y contiendas y destrucciones, y crecordándoles continuamente la muerte, y la duración de la eternidad, y los juicios y poder de Dios, y todas estas cosas, agitándolos dconstantemente para mantenerlos en el temor del Señor. Y digo que nada, salvo estas cosas y mucha claridad en el habla, podría evitar que se precipitaran rápidamente a la destrucción. Y de esta manera es como escribo acerca de ellos.
Hel. 14:10.
  10 Y ahora bien, porque soy lamanita, y os he hablado las palabras que el Señor me ha mandado, y porque fue duro para vosotros, os enojáis conmigo, y tratáis de destruirme, y me habéis aechado de entre vosotros.
c
Prov. 15:10.
  10 La adisciplina es molesta al que deja el camino;
el que aborrece la reprensión bmorirá.
2 Ne. 1:26.
  26 Y habéis murmurado porque él ha sido claro con vosotros. Decís que ha recurrido a la aaspereza; decís que se ha enojado con vosotros; mas he aquí, que su severidad fue el rigor del poder de la palabra de Dios que estaba en él; y lo que vosotros llamáis ira fue la verdad, según la que se halla en Dios, la cual él no pudo reprimir, expresándose intrépidamente concerniente a vuestras iniquidades.
2 Ne. 9:40.
  40 ¡Oh, amados hermanos míos, escuchad mis palabras! Recordad la grandeza del Santo de Israel. No digáis que he hablado cosas duras contra vosotros, porque si lo hacéis, ultrajáis la averdad; pues he hablado las palabras de vuestro Hacedor. Sé que las palabras de verdad son bduras contra toda impureza; mas los justos no las temen, porque aman la verdad y son constantes.
Hel. 13:24–26.
  24 Sí, ¡ay de este pueblo, a causa de este tiempo que ha llegado en que aecháis fuera a los profetas, y os burláis de ellos, y les arrojáis piedras, y los matáis, y les hacéis toda suerte de iniquidades, así como lo hacían los de la antigüedad!
d
Hech. 5:33.
  33 Ellos, oyendo esto, ase enfurecieron y consultaban entre sí para matarlos.
Mos. 13:7.
  7 Vosotros veis que no tenéis poder para matarme; por tanto, concluyo mi mensaje. Sí, y percibo que os ahiere hasta el corazón, porque os digo la verdad acerca de vuestras iniquidades.